29.2.16
A mi bisabuelo, padre de Liborio.
Arisca raíz de tierra roja
la flor que me convoca enterrada en la llanura
semilla de la sangre en pleno cuadro encrucijado
crespón negro, encaje de luto enamorado
te encuentro a mitad de camino
de la nada hacia la nada
Padre de mi abuelo, cuidador de almas transmigradas
de tu tajo certero fueron amantes los muertos que ayudaste
amantes de tu boca sabia y pulso helado, cierto
Haces falta en este mundo sin dignidad, viejo
Que te escupa la tierra amoratada
Que cada tajo que sajó tu cuerpo sane
Que como pan de amargura te devuelva la muerte
y vuelvas a cuidar de nuestras almas doloridas
ayúdame —cuando me toque—
a bien morir que tengo miedo
me lo debes, que soy sangre de tu sangre
7.11.11
Imposibles
no hay espada sobre mi cabeza
que penda de algún hilo mortal
estoy a salvo
qué horcón sostendrá la cuerda
que espera por mí esta mañana
todavía en vano
no comulgo jamás con esta oblea
que me ofrece la muerte
cada tarde de domingo
paladeo lo mortal placer supremo
respirar apenas la nariz fuera del agua
el frescor cubriendo el resto de mi cuerpo
el manicomio en tanto prepara despedidas
suertes reparte el juego de los números
alguien apostó a la muerte
que cada uno responda por lo que añora
yo deseo lo imposible
una bandada en el cielo me convoca
hombres y mujeres alados —ángeles no —
yo quiero dejar atrás la gravedad maldita
quiero ver lucernarios sembrados en la noche
mirar desde lo alto la cinta que destella
como si fuera un trazo húmedo de plata
en el oscuro verdor sobre las tierras
y no caer
desvanecerme en el aire que cobija
el suave planear del cuerpo que dejaré
cuando me toque morir
25.5.11
salvación
sólo me arranca de la locura la locura de escribir sin pausa renglontrasrenglón sólo me arranca de la locura la repetida historia de contar lo mismo lo mismo renglontrasrenglón la muerte viene degollando y me muero de miedo porque le temo a la muerte tanto tanto como a la vida que viene degollando inocentes y culpables el prójimo doliendo y doliente solo la locura de escribir sin pausa aunque nada guarde valor para ojos en otras caras quemimporta el ojo que me ve si soy yo la que debe salvarse a fuerza de mi propia fuerza quemimporta si el ojo que me lee desprecia mi letra el mero verso roto en mil pedazos pobre y desvalido sobre el frío de una pantalla helada quemimporta si sólo me arranca de la locura la locura de escribir sin pausa como apurando el cierre de esa puerta que deje del lado de afuera esa mierda agazapada quedarme acá entonces quedarme acá digo y dejar afuera la malicia humana quedarme sola con mi malicia inocente y lujuriosa de mujer sola que odia la muerte que viene degollando igual que la vida viene degollando cada una recogiendo lo que la otra desdeña cerrar la puerta encerrar la rabia la otra cara del miedo el frío la sensación de vacío sólo me arranca de la locura la locura de escribir sin pausa hasta que la muerte me arranque la locura de una sola vez de golpe de raíz de ansia de hambre de dolor de pura y mera muerte.
la luz incierta
tu mano de hacer cuentos
tu cabeza de historias por contar
la muerte ronda tu boca
como ronda el frío mi casa
el jazmín cae en pedazos amarillos
y nadie puede
darle luz al jardín
reunir la voz y la pluma
congelar el filo de lo Oscuro
queda nomás la lluvia
taladrando el pasto
anegando todo espacio y el corazón
a Matías Prado
25 de mayo de 2011
21.4.11
Me acuerdo
la cadencia amarilla
pero
en las noches de abril
dispara la memoria
fusiles de asalto
7.1.11
Será hermoso
la ribera era apenas un borde
entre el cielo y la tierra
dividiendo las nubes
-el último borde seco-
caminar por allí
era ascender sin moverse
del infierno
el aire estaba vivo
era un mar de libélulas
y el tiempo se sostenía
como el último rojo de la tarde
atestiguando la presencia de la estrella
que ya no se ve.
de aquel lagarto al que dabas de comer
por la noche
nada queda
la inundación y luego el cemento
acabaron con él
Sobre esas ruinas te preguntas
cuando fue que la entropía
apareció a las puertas
de tu casa
qué nube incandescente
quemó la magnolia del camino
y se abatió sobre el tejado como pájaro
que presagia finales en gris
nada en blanco y negro
nada de dramas
nada esplendente tipo Verdi style
nada más ir aceptando la muerte
que va llegando gradual y silenciosa
igual que un fétido aroma adivinado
en el aire que viene de lejos
el apocalípsis será hermoso
dijo
y se asomaron al abismo para verlo crecer.
24.12.10
En estos días de guadañas
Se cierran los ojos esperando morir, apenas un rato, y luego recordar o no la aventura del sueño, se espera mantener, pese a todo, la sangre en movimiento. Quien habita la carne inerte, no por una noche ni por una hora, no por un rato, para siempre ya, a veces se extingue sin saberlo, como quien olvidó volver.
A veces se muere.
No creo en otro sueño después de éste, ni en otro despertar, y por dolerme la muerte de mi prójimo, mi próximo y mi lejano, me pregunto si no debiera llorar ahora por la mía propia, no dejar para mañana lo que no podré hacer. Porque a nadie más que a mí, a cada uno de los que no supieron despertar o fueron forzados a morir, nos implica la propia muerte. Y llegado el caso gastar en ello una inspiración y una exhalación, y acabar de una vez con el dolor de inexistir.
Dejarlo dicho para luego, y descargar de ese fardo a quién pueda creer que es su deber hacerlo; dejarlo escrito en la piel, indeleble y explícito: no llorar por mí, no llorar, que ya fue hecho.
Más bien espero que quien quede para cerrarme los ojos recuerde mi amor por la cadencia primitiva de algún blues, o más arcaica aún, mi respuesta visceral a la llamada del tambor y haga que en mi honor se oiga, quizás queriendo que yo escuche.
.............................. ................................................ Para Marujita Carrero
3.12.10
y tampoco hizo un gesto
huyendo llegó
y preguntada
respondió una vez que sí
—que no—
respondió que no una vez
que si… pero respondió
esperó cada nueva pregunta
la garganta obturada
por la nueva incógnita
ecuación de miedo
Dueño tú
tuya yo
igual Nada
sentó sobre una piedra peligrosa
la conmoción de convivir
resultó sangrienta la razón
asomó filosa la duda
quebró la nuca del tiempo
partió los dedos del alma
sufrió de cama sofocante
de sexo sumario seco sordo
no hubo lugar de sombra protectora
que asombrara aquel desierto
donde se calcina y llaga
siempre la misma
cárcel que remuerde como si
la culpa que remuerde
fuera su culpa
me lo merezco le dijo Lo Oscuro
amén dijo La Inocencia y no hubo dios que oyera
y no volvió a hablar
....................y tampoco hizo un gesto
............................................................y murió.
12.6.10
Pa'l Duro

momentáneamente solo
estar a solas un minuto o diez
(momentáneamente no es una palabra poética)
es eso lo que dijo
después que dijo adiós
imagino el ojo de su pensamiento
abarcando de tan cerca la puerta
por donde se ha de salir
saber que no hay más nada
(por suerte terminó, lo que tanto dolió al fin acaba)
al fin irse
sin conseguir más que un amable beso
o dos, de apuro antes de partir
sin tener nada más que una batería en el cuarto de adelante
sin tener más que mil discos que ya no podrá oír
sin sus compañeros
sin sus banderas, sin la Tota, ni el Erley que se fueron antes
claro, no hay forma de irse acompañado
él lo sabía, por eso quería estar
momentáneamente solo
¿cuántos lo extrañarán?
acaso importa me hubiera contestado
y como ya no está para decirlo
lo digo yo: ¿Acaso importa?
25.12.09
Abrojos
El amarillo vibra bajo el gris,
y remiendos azules atigran el espacio oscuro
a lo largo de la calle y mi patio,
remansos donde descansar la vista
de tanto sol venido a tierra.
No se ven colores desde su ventana.
Lo gris achata la tarde indecisa
prepara el ánimo que satura húmedo
la mirada de sal
huyen de este silencio
los pájaros.
No se oyen alas desde su ventana
Tres
como pozos abiertos por donde manar
la vida
los ojos, y la boca desesperada,
son tres
los abrojos prendidos esta tarde
al andrajo de mi alma.
7.12.09
Prólogo
—olor de aire que no mata—
intocado
se derrumbó sobre la plaza
sin nombre
cayó sin anunciar la muerte
del último gorrión
por un instante ventiló la sangre
de aquel que paría
oscuro y solo, hombre y mujer
agachado
la cara hacia el bitumen
recordando la tierra la cara hacia el bitumen
buscando agua la cara hacia el bitumen
a pleno pujo la cara hacia el bitumen
cayó sin anunciarse
a ventilar la sangre de quien pare oscuro y solo
—el último pariendo un primero, qué ironía—
bajo el eco de la luz
de cincuenta estrellas.
Apenas.
Puedes oírlo si quieres.
4.11.09
Examen
El hondo ojo de la noche, plato de tinta y nube, brilla.
Desbordó de luz y se derrama como miel
hacia a la tierra,
convoca tras de sí almas desprovistas de lazos,
ampara toda incertidumbre.
Se abrió a la hora en que los párpados buscan el beso,
eluden todo reflejo afilado, queriendo hundir el cuerpo
en el légamo tibio del sueño
Mientras, me extiendo desde la piel hacia el centro palpitante.
Respiro, paciente ritmo y tacto para desplegar el aliento.
Periplo incesante desde adentro hacia la piel, palpito.
Sé bien que cuando duermo,
duermo bajo el hondo ojo de la noche
que controla mi breve tránsito a la nada,
ensayo cotidiano de No Volver Jamás.
25.8.09
Aquí no se rinde nadie.
(He pensado de qué manera decir esto y no se puede de otra)
Siempre pensé que no morirías. Yo tenía para mí que habías comprado una parcela en este infierno. Creí que tendrías una suscripción para siempre a este tiempo compartido donde se nos maltrata por turnos.
Yo pensé que no morirías.
Que más tarde o más temprano volverías a alzar la cabeza orgullosa y sonreirías a tu manera, medio sobradora o medio vergonzosa según el caso.
Que volverías a planificar y a organizar nuestra vida en alguna otra oportunidad, cuidándonos del lobo que ahora está.
Que volverías a recibir en el bar que hubieras elegido y que todos llamaríamos la oficina, que otra vez nos encontraríamos a contar y contar sin verle el final a la cosa, y quizás, esta vez no permitiríamos que otro hijoputa se aprovechara. Y si tenías que morir, no creí que fuera así. Ahora sólo te queda descansar, qué más remedio, en esa paz que te propinaron a traición.
Yo, sin embargo, voy a poner en práctica lo que me enseñaste y no voy a pensar que estás muerto. Voy a empeñarme y aprenderé que estás lejos, planificando otras vidas, cuidándolas de otro lobo, colaborando con otros que lo merezcan. Algún día morirás en buena lid y alguien vendrá y me lo contará con esta misma sonrisa a media lágrima, con este mismo orgullo, y yo sabré con certeza que caíste donde quisiste caer.
21 de agosto de 2009
13.1.09
Des / Encuentros temporales
–hace ya mil años–
llegan a mí universos paralelos
en los que seducíamos
la concurrencia del tugurio
y nos seducíamos
o cuando clamábamos por amor
pero no nos amábamos
Sin embargo el recuerdo nos libera
de la carga del pasado
Sólo lo amable perdura
Si la prisión de la carne muerta
lo permitiera, ojalá recordaras
aquel pacífico momento en que tú y yo
gozábamos
de un poco de aire en el espacio abierto
de la madrugada
14.8.08
Ritos de muerte
ni despido muerto alguno.
No me cuento entre los deudos
de tanto amortajado.
A mi alma,
sin embargo
de quienes sobreviven
condenados sin indulto
a los ritos de la muerte
Yo sé
lo que sucede
y el silencio y la ausencia
ahogan la esperanza
de que todo sea sueño.
Descubren
asombrados
y dormirse cada día,
despojados para siempre
de aquella voz amada.
Entonces,
yo sé cómo
rogando por un poco
de alivio a cualquier precio
se anestesian o se insomnian,
rotos
secos
ateridos.
5.7.08
Hacia la nada
ventea el aire,
el crepúsculo afila su guadaña
destilando negrura.
Ahora…
a cerrar las persianas,
temiendo el asalto nocturno
del viento helando cristales,
a buscar una señal
de amaneceres bermejos.
A huir, buscando luz.
Qué haré cuando el reloj
esté pariendo mi último minuto
si aún no es primavera, y la luz
no reina en mi patio,
ni florecen colgadas del alambre
gloriosas madreselvas
Yo sé bien
que vengo de la nada
y hacia la nada voy.
Aún así,
tendrá que esperar por mí el averno
a que me muera –anegada en luz–
algún día de verano.
20.6.08
Otra vez a la tierra
Raíz aferrada a la tierra,
te prodigaste
oculta y muda,
alimentando tronco y ramas
Y floreciste
y jilguereaste
Hasta ver amando a la flor amada
no te fuiste
A ver los pájaros cantar te quedaste
Descansa
que ya es la hora
aunque llueva sobre tu ramas
y te llore la flor, los pájaros
y mi alma
................................. Junio 2007
12.6.08
Impronunciable
........................ Para Julio
No se puede evitar
la palabra esta tarde.
Abro los ojos al cuadro de cielo
y la palabra llueve sobre mí
enfriándome la piel.
La luz
de los finales lacrimosos
pinta la palabra en negro
con festones negros
bajo el cielo gris.
Irrumpe desde un miércoles cercano,
destiñe los renglones
y se aparea, en un único rito amante
con la otra palabra -olvido-
Ya conozco el resultado.







