18.12.11

Lámina


La secuela del ojo en la tiniebla
el brillo que muere desesperado por permanecer
esa pequeña punzada de luz que atraviesa un segundo
la oscura boca del silencio

La penumbra descubierta en la deriva de la noche
un océano de árboles remotos susurrando
el gesto último de la madrugada deshecha en trinos
la ventana abandonada

mis párpados abiertos
al amanecer

2 comentarios:

David C. dijo...

intenso poema.

visita mi blog:
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S. C. P. dijo...

Así lo haré, David C. Gracias por pasar.
Saludos

 
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