29.11.11

Inexorable


Si fuera posible marcarse un alerta, definir una señal que entinte de algún color especial cada sueño que amenaza con pasar disimuladamente al plano de lo real sería más fácil confiar en la experiencia propia.
Los ajenos, no sé si sueñan.
Y si lo hacen no sé si saben que la noche es una puerta abierta que se esconde de la brisa para no perturbar la conciencia con su roce, que amenaza desde la sombra la cordura, pare pensamientos bastardos que anidan en nosotros sin que lo sepamos hasta que ya es tarde y se ha escrito, indeleble, nuestro destino.

2 comentarios:

Mercedes Rosende dijo...

a veces los ajenos también confundimos un poco las fronteras, y dudamos si lo que algo sucedió acá o allá.
pero usted lo dijo más poéticamente, la saludo y me quito el cráneo.

S. C. P. dijo...

Gracias por su comentario, señora. Un placer, como siempre.
Póngase el cráneo no sea cosa que se le resfríe el cuello...
besos

 
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