24.12.10

En estos días de guadañas


Se cierran los ojos y desaparece de la vida quien habita esta carne. Pero no muere. La sangre continúa su periplo breve pero eterno, fugaz, perfecto. Ese pequeño tic-tac en el cuello lo delata. Y se sueña. Se desaparece de la vida de los otros, pero se vive. Se sufre, se goza, aunque no se recuerde siempre. No recordar puede ser una gloria. A veces no es más que una imposición de lo profundo.
Se cierran los ojos esperando morir, apenas un rato, y luego recordar o no la aventura del sueño, se espera mantener, pese a todo, la sangre en movimiento. Quien habita la carne inerte, no por una noche ni por una hora, no por un rato, para siempre ya, a veces se extingue sin saberlo, como quien olvidó volver.
A veces se muere.
No creo en otro sueño después de éste, ni en otro despertar, y por dolerme la muerte de mi prójimo, mi próximo y mi lejano, me pregunto si no debiera llorar ahora por la mía propia, no dejar para mañana lo que no podré hacer. Porque a nadie más que a mí, a cada uno de los que no supieron despertar o fueron forzados a morir, nos implica la propia muerte. Y llegado el caso gastar en ello una inspiración y una exhalación, y acabar de una vez con el dolor de inexistir.
Dejarlo dicho para luego, y descargar de ese fardo a quién pueda creer que es su deber hacerlo; dejarlo escrito en la piel, indeleble y explícito: no llorar por mí, no llorar, que ya fue hecho.
Más bien espero que quien quede para cerrarme los ojos recuerde mi amor por la cadencia primitiva de algún blues, o más arcaica aún, mi respuesta visceral a la llamada del tambor y haga que en mi honor se oiga, quizás queriendo que yo escuche.


.............................. ................................................ Para Marujita Carrero

2 comentarios:

Alejandro Maciel dijo...

Silvia Carrero: Muy lindo lo del sueño, lo de esa "desaparición física programada" de todos los días, muy bueno.
Hago fasta la fecha para saludarte a ti y toda la maravillosa gente de la Casa del Escritor de Montevideo, ojalá pronto volvamos a encontrarnos de nuevo.
Un abrazo: Alejandro Maciel
Diciembre 2010

S. C. P. dijo...

Gracias por pasar, y por el comentario, querido Alejandro. Retribuyo tu saludo con gusto, y sí, ojalá puedas darte una vuelta por aquí para encontrarnos. Transmito tu saludo a los compañeros de la cAsa.
Abrazo y beso!

 
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