7.12.09

Prólogo



Un soplo como de alturas

—olor de aire que no mata—

intocado

se derrumbó sobre la plaza

sin nombre

cayó sin anunciar la muerte

del último gorrión


por un instante ventiló la sangre

de aquel que paría

oscuro y solo, hombre y mujer

agachado

la cara hacia el bitumen


recordando la tierra la cara hacia el bitumen

buscando agua la cara hacia el bitumen

a pleno pujo la cara hacia el bitumen


cayó sin anunciarse

a ventilar la sangre de quien pare oscuro y solo

—el último pariendo un primero, qué ironía—

bajo el eco de la luz

de cincuenta estrellas.

Apenas.



Puedes oírlo si quieres.

2 comentarios:

El poeta invisible dijo...

Tu poesía sigue siendo esos blues denso que llegan a dolerm y gustarme tanto desde adentro de los huesos.

S. C. P. dijo...

Gracias por tu comentario. Eres bienvenido por este barrio.

saludos

 
Plantilla creada por laeulalia basada en la minima de blogger. Modificada por S.C.P.