24.4.09

Aturdidamente

los pasos que van a contramano del deseo
la voz que desafina
que no piensa en otro oído
oigo pasos y voces, oigo el mundo

quiero hundirme en el silencio del mar de una guitarra
levitar sobre el añoso ritmo roto
de aquella bata
titilar sobre la luz del bronce en equilibrio
irradiar fuera de mí
cualquier otro sonido y mutar en hojas rojas
casi estrellas desmayadas
en mayo o en abril
dejarme ir en el aire tormentoso y no volver

y no volver hasta el próximo silencio
apenas entrevisto tras las viejas casuarinas
o quizás
hasta la próxima lluvia
sobre los olivos madrugados de mi calle.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

excelente, prolijo, real
saludos

 
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